Estos simpáticos animalitos se encuentran en diversos hábitats, incluidos bosques de coníferas y zonas boscosas, especialmente en Europa y Asia. Su aspecto es vivaz y ágil, y están perfectamente adaptados a la vida en los árboles, donde saltan de rama en rama con increíble destreza. Su capacidad para trepar y saltar también los convierte en protagonistas de ambientes arbóreos. Se alimentan principalmente de semillas, nueces, frutas y hongos, y también se sabe que almacenan alimentos para los meses más fríos. En invierno, de hecho, las ardillas rojas almacenan sus provisiones en nidos que construyen entre las ramas de los árboles o en cavidades naturales. Su curioso comportamiento y su fascinante apariencia los han convertido en protagonistas de numerosas historias y leyendas, tanto que en muchas culturas son símbolo de astucia y preparación. En la naturaleza, la ardilla roja es un ejemplo perfecto de cómo incluso los animales más pequeños pueden ser extraordinariamente adaptables y resilientes, encontrando un equilibrio entre su entorno y las necesidades de su vida diaria.